¿Por qué no se pueden adaptar los objetivos de sistemas mirrorless a cámaras DSLR?

Desde la introducción por parte de Canon y Nikon de sus sistemas mirrorless full-frame en el año 2018, los usuarios de ambas marcas han visto convivir dos monturas diferentes, con opciones de adaptar lentes de montura «antigua» en cámaras sin espejo, pero no a la inversa. ¿Por qué es esto?

Si consideramos el adaptador de montura como un simple acople físico entre dos tipos de «rosca» diferentes, sería lógico pensar que todas las monturas son adaptables entre sí: sólo hay que usar una rosca distinta en cada lado y acoplar. Pero existe otro tipo de limitación que hace que dos monturas distintas acopladas entre sí no siempre puedan proyectar la imagen fotográfica de manera correcta.

El límite óptico

La clave del problema reside en un concepto fundamental en el diseño de ópticas, conocido como «flange focal distance» en inglés, o «distancia focal de brida» en español. Es la distancia entre la montura o bayoneta y el plano perpendicular donde se encuentra el sensor de la cámara, que es donde se proyecta la imagen nítida. Por definición, la distancia focal de brida debe ser fija para cada sistema: todas las cámaras de dicho sistema tendrán la misma distancia desde la montura hasta el sensor.

Las cámaras DSLR o réflex, debido a la necesidad de acomodar el pentaprisma y la caja del espejo, eran más «profundas» desde la montura hasta el sensor, por lo que su distancia focal de brida era mayor. Por ejemplo, la montura F de Nikon tiene una distancia focal de brida de 46,5mm, mientras que la montura EF de Canon tiene un valor de 44mm. El objetivo debe proyectar la imagen a través de esa distancia hasta que se forme nítidamente en el sensor.

En 2018, ambas monturas dieron paso a sus respectivas sucesoras para sistemas mirrorless, la Z en el caso de Nikon y la RF en el caso de Canon. La distacia focal de brida se redujo, respectivamente, a 16mm. y 20mm. La manera más fácil de entender la diferencia es quitar la tapa frontal de nuestra cámara sin espejo: el sensor está visiblemente muy cerca del exterior, a diferencia de las DSLR en las que por los motivos explicados quedaba mucho más escondido en el interior de la cámara. Esta es una de las razones por las que las cámaras sin espejo son más pequeñas que las DSLR, concretamente más «finas» o con menos grosor de cuerpo. Veamos como afecta esta característica a la adaptabilidad de los objetivos.

Adaptabilidad unidireccional

Usamos como ejemplo las monturas F (DSLR) y Z (mirrorless) de Nikon. Adaptar un objetivo con montura F a una cámara Z es sencillo y ópticamente eficaz. La cámara Z tiene una distancia focal de brida de 16mm., pero el objetivo F está diseñado para proyectar la imagen 46,5mm. por detrás, distancia a la que estaría el sensor de una DSLR. El adaptador es básicamente un tubo espaciador de 30,5mm. de grosor que al acoplarse coloca el objetivo con montura F exactamente a 46,5 mm del sensor de la cámara Z. El objetivo está ahora a la distancia exacta para la que fue diseñado, y es capaz de proyectar la imagen nítida en el plano del sensor para que veamos una fotografía correcta.

Obviamente, los adaptadores realizan otras funciones de comunicación electrónica entre cámara y objetivo, que no tratamos aquí por no estar relacionadas con el tema expuesto.

¿Pero por qué los objetivos para mirrorless no se pueden adaptar a las DSLR? Aquí es donde la limitación óptica se vuelve insalvable. Siguiendo con el ejemplo de Nikon, un objetivo con montura Z está diseñado para ubicarse a tan solo 16mm. del sensor. Sus elementos ópticos están calculados para proyectar una imagen nítida y enfocada a esa distancia tan corta desde su lente trasera hasta el plano del sensor.

Al montar dicho objetivo en una cámara DSLR con montura F, la menor distancia física posible a la que podría colocarse del sensor serían los 46,5mm. de distancia focal de brida intrínsecos al diseño del sistema DSLR de Nikon. Teniendo en cuenta que un hipotético adaptador para este cometido, por muy fino que fuera, debería añadir al menos otros 4 ó 5 milímetros, el objetivo estaría como muy cerca a 50mm. del sensor. El resultado es que el objetivo está más lejos de la distancia para la que fue diseñado, y no puede proyectar una imagen nítida hasa el plano del sensor. Es un efecto similar a colocar una lupa a la distancia incorrecta de lo que queremos magnificar: lo vemos borroso en lugar de nítido. Por tanto, el objetivo estaría físicamente acoplado a la cámara pero sólo permitiría capturar imágenes desenfocadas. No existe ninguna manera de extender la proyección de la imagen de manera que viaje esos 30mm. adicionales hasta el plano del sensor de la cámara DSLR. Tampoco es físicamente posible introducir el objetivo en el interior de la cámara más allá de la montura a la que se acopla.

En resumen

La adaptación funciona sólo en una dirección, ya que un adaptador puede añadir la distancia necesaria para que un objetivo con una distancia de brida mayor funcione en una cámara con una distancia de brida menor. Pero un adaptador no puede restar espacio: es ópticamente imposible reducir la distancia para que un objetivo diseñado para una distancia focal de brida determinada, funcione en una cámara que requiere una distancia mayor.

Esta lógica aplica también para adaptaciones entre cámaras y objetivos de distinta marca: siempre que la distancia focal de brida sea adaptable (es decir, requiera sumar milímetros y no restarlos), será posible el acople físico y la proyección de una imagen nítida.

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Autor: Fragmático#1

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